La enfermedad de Legg-Calvé-Perthes (o simplemente “Perthes”) es una afección poco común de la cadera que aparece en la niñez. Por un tiempo, la parte superior del fémur — la “bola” de la articulación de la cadera — deja de recibir suficiente riego sanguíneo. Sin sangre, ese hueso se debilita y puede aplanarse. Con el tiempo, el cuerpo lleva sangre nueva a la zona y reconstruye el hueso poco a poco.
Es un proceso lento: puede durar entre 2 y 4 años. La buena noticia es que la mayoría de los niños vuelve a correr, jugar y hacer vida normal. Cada caso es único, y el objetivo del tratamiento es que la cabeza del fémur se reconstruya lo más redonda posible.
Puede ocurrir entre los 2 y 14 años.
Afecta más a varones que a niñas.
Es poco frecuente, por eso es “rara”.
La cadera se debilita y se reconstruye.
Perthes suele empezar de a poco. Si notas varias de estas señales, consulta a un ortopedista pediátrico.
Una cojera que aparece y desaparece, muchas veces sin dolor evidente al principio.
Molestia en la cadera, el muslo o la rodilla — a veces el dolor de rodilla es la única pista.
Cuesta abrir la pierna hacia el lado o girar la cadera hacia adentro.
Se queja después de correr o caminar mucho, o quiere que lo carguen.
Con el tiempo, la pierna afectada puede verse un poco más corta o delgada.
El dolor de rodilla puede venir de la cadera. Ante la duda, pide una radiografía de cadera.
En Perthes, los vasos que llevan sangre a la cabeza del fémur se interrumpen por un tiempo. Sin sangre, las células del hueso mueren (esto se llama necrosis avascular) y el hueso se vuelve frágil.
Luego el cuerpo hace algo asombroso: envía sangre nueva, retira el hueso dañado y lo reconstruye. Mientras se reconstruye, el hueso está blando y puede aplanarse — por eso el tratamiento busca proteger y “contener” la cabeza del fémur dentro de la cadera para que se rehaga redonda.
Nadie sabe con certeza por qué se interrumpe el riego. No es culpa de nadie, ni algo que hayas hecho o dejado de hacer.
Toca cada etapa. El proceso completo suele tomar de 2 a 4 años.
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Es uno de los factores más importantes para el pronóstico.
Suele tener el mejor pronóstico. El hueso tiene más tiempo para reconstruirse redondo.
Pronóstico intermedio. El tratamiento de “contención” puede ser de gran ayuda.
Requiere seguimiento más cercano; a veces se considera cirugía. Aun así, muchos niños evolucionan bien.
Las imágenes acompañan a las familias durante todo el proceso. Estas son las más comunes.
La prueba principal. Muestra la forma de la cabeza del fémur y en qué etapa está. Se repite cada pocos meses para seguir la evolución.
Detecta Perthes de forma temprana y muestra el riego sanguíneo y el cartílago antes de que se vea en la radiografía.
A veces se usa artrografía o gammagrafía. El especialista elige según cada niño.
Guarda copias de todas las imágenes de tu hijo/a — te servirán en cada consulta y para segundas opiniones.
No hay una sola respuesta: el plan se adapta a la edad del niño y a cuánto de la cadera está afectado. La meta siempre es la misma — mantener la cabeza del fémur redonda y bien “contenida”.
En niños pequeños, muchas veces basta con vigilar con radiografías periódicas mientras el cuerpo se recupera.
Ejercicios para mantener la movilidad de la cadera. Es una de las partes más importantes del tratamiento.
Reducir correr y saltar en las etapas frágiles. A veces se usan muletas por temporadas.
En algunos casos se “contiene” la cadera con yeso o con una cirugía (osteotomía) para reconstruirla redonda.
Los especialistas del International Perthes Study Group (IPSG) orientan el tratamiento según el momento de la enfermedad.
El objetivo es proteger y “contener” la cabeza del fémur dentro de la cadera y evitar la carga de peso, para que no se deforme mientras el hueso está blando.
Si ya empezó a deformarse, el tratamiento busca corregir esos efectos tempranos y mantener la mejor forma posible.
El foco pasa a corregir la forma de la cabeza del fémur, a veces con cirugía (osteotomía) para reajustar la cadera.
La fisioterapia es clave: mantener la movilidad de la cadera mejora el pronóstico a largo plazo.
Cuidar el peso saludable ayuda: el sobrepeso se asocia con diagnóstico más tardío y casos más graves.
La mayoría de los niños con Perthes crece y hace una vida plena y activa. Muchos vuelven a los deportes. La recuperación es larga y con altibajos — habrá semanas buenas y otras difíciles — pero no están solos en el camino. En algunos casos, especialmente cuando la enfermedad aparece más tarde, la cadera puede molestar en la adultez o desarrollar artrosis con los años; por eso el seguimiento a largo plazo es importante.
Copia estas preguntas para tu próxima consulta.
Sabemos que en muchos países de América Latina el acceso a especialistas en Perthes es limitado. Estas son buenas rutas para conseguir información y atención confiable.
No cualquier traumatólogo trata Perthes seguido. Pregunta directamente cuántos casos ha manejado. El buscador de cirujanos del IPSG reúne especialistas de todo el mundo.
Atiende a niños de todo el mundo — incluidas muchas familias de América Latina — sin importar la capacidad de pago de la familia. Tienen amplia experiencia en Perthes.
Guarda copias de todas las radiografías y resúmenes. Centros como Scottish Rite for Children (Dallas, sede de investigación del IPSG) y otros hospitales pediátricos pueden revisar imágenes a distancia.
No estamos para dar diagnósticos, pero sí para orientarte: qué preguntar, cómo prepararte para la consulta y cómo conectar con otras familias de tu país. espanol@pertheskids.org
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Esta información es educativa y no reemplaza el consejo de un profesional de salud. Contenido revisado con base en la literatura médica actual sobre la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes. Miembros de NORD y de ALIBER — Alianza Iberoamericana de Enfermedades Raras.